Los relatos de Dori Delgado llevan las raíces de la observación y de la lectura. La autora pertenece a esa generación de frontera entre aquel mundo rural que se va ocultando y este mundo tecnificado que nos rodea y donde a veces nos sentimos extraños. Fue aquella oficina de correos el lugar de la palabra, de la conversación, del hilo narrativo de grandes historias que nacían de esa necesidad de contar y que ella escuchó y observó desde pequeña. Por otro lado, las lecturas de Pedro Antonio de Alarcón, de Cortázar, de Neruda y de tantos otros autores van definiendo su sentimentalidad, su estilo descriptivo, su capacidad de observación y de inventar historias que nos sorprenden. En Maletas sin dueño viajamos por una variedad de relatos que arrancan de los recuerdos, pasa por el análisis de una sociedad tantas veces contradictoria y llega al regocijo de lo cotidiano, de lo chocante, del juego de las palabras y de la intriga. Afirma Cortázar que el cuento se parece a una fotografía que captura un fragmento significativo de la realidad. Y en este libro, su autora nos propone estos fragmentos para que nos embarquemos en el viaje de las palabras.
Diego Reche
Cuando éramos niños nos divertíamos con un juego que consistía en memorizar los objetos que queríamos meter en nuestra maleta. Dori Delgado nos deleita con la belleza y delicadeza de la tierra, con los sentimientos a flor de cueva excavados en el alma de sus personajes, la alameda de tonos verdes y ocres de los recuerdos, y el renacimiento de la palabra catapultada por la mina del tiempo. Sin lugar a dudas, yo meto en mi maleta Maletas sin dueño.
Alicia Choin
Autora: Dori Delgado


