El día que conocí la obra de Juan Pintor sobre Lorca me enamoré del impulso, la fuerza y el color con que viste al poeta, en un intento de rescatarlo del alcanforado recuerdo de su figura. Eterno Federico al que músicos, poetas, actores y pintores dan vida cada día, que llena de nostalgia y esperanza tantos corazones enamorados.
Antonio Ruiz
Federico García Lorca se ha convertido en un icono pop casi un siglo después de su asesinato. La eternidad de Federico está detrás del vigor del trabajo de Juan Pintor, quien acude al de Fuente Vaqueros para beber cada vez que la sed le lleva a crear. Pintor, a través de sus ojos, nos ha enseñado la sonrisa cómplice de Lorca al verse resucitado a través de colores trasgresores, de estampas con un profundo significado simbólico. Juan Pintor nos ha enseñado al Lorca más rebelde en pleno siglo XXI para decirnos que su inmortalidad tiene como secreto el valor de su contemporaneidad imperecedera, Y, sobre todo, Pintor tiene el mérito de saber dibujar el rostro de la verdadera libertad, esa que sigue inspirando lo disruptivo de la obra lorquiana a través de otros talentos como, por ejemplo, el de Miguel Poveda, otro enlorquecido, como el autor de este libro.
Juanjo Ibáñez


